Sueños de Luna
CerámicaUn niño en traje de astronauta abraza su osito mientras contempla las estrellas desde la superficie lunar.
Un niño en traje de astronauta abraza su osito mientras contempla las estrellas desde la superficie lunar.
Un niño en pañales, con una máscara de Batman, descansa sobre la superficie de la luna.
En el reflejo dorado del casco, el astronauta contempla un horizonte que arde en silencio.
Apoyado sobre una barda, el astronauta contempla la ciudad que se extiende ante él. Los edificios se alzan como cápsulas de acero bajo un cielo azul imposible, casi irreal.
Frente al resplandor inmenso del cielo, la astronauta extiende su mano en un gesto instintivo: protegerse para poder ver.
Un astronauta avanza hacia un horizonte teñido de morados y naranjas, donde el cielo parece programado y el sol se oculta tras un velo de neón.
Desde la cima de un edificio, el astronauta contempla el fin del día o quizá, el fin de todo.
En un penthouse que domina la ciudad, un astronauta se sienta con la serenidad de quien ya ha visto demasiado.
Un astronauta colosal descansa sobre la luna que lo sostiene, invirtiendo la lógica del cosmos. En esta tensión entre peso y levedad, la obra explora el equilibrio entre la fragilidad humana y su deseo de trascendencia.
Un rinoceronte se detiene sobre la luna, sosteniendo su casco bajo el brazo como quien hace una pausa en medio del infinito. La obra representa la fuerza contenida, la resiliencia que encuentra reposo tras la exploración.