Fuerza Lunar
CerámicaLa luna, testigo silenciosa, se convierte en ring y refugio, recordándonos que incluso la fuerza más bruta necesita equilibrio para no perderse en el vacío.
La luna, testigo silenciosa, se convierte en ring y refugio, recordándonos que incluso la fuerza más bruta necesita equilibrio para no perderse en el vacío.
Un astronauta se sienta pasivamente sobre un globo rojo en forma de corazón que lleva inscrita la palabra LOVE.
Un cuerpo masculino en posición contorsionista se sujeta a sí mismo, cubierto casi por completo de un velo oscuro, brillante y denso.
Un cangrejo monumental abraza un huevo cenizoso, sosteniéndolo entre sus pinzas como si resguardara el último vestigio de vida del océano.
Un torso de gorila coronado se impone como símbolo de poder ancestral. No es un rey por linaje, sino por presencia: su fuerza no domina, sostiene.
Un cráneo se sostiene en el aire gracias a tentáculos que emergen de su mandíbula. No hay cuerpo, sólo una mente que busca moverse por sí misma.
Un cráneo humano se alza coronado por unas orejas de Mickey Mouse. Lo que alguna vez fue emblema de alegría infantil se funde con la imagen universal de la muerte.
Sobre un jarrón blanco craquelado, símbolo de pureza y fragilidad, reposa un caimán inmóvil.
Una cabeza de rinoceronte emerge solemne, pero en lugar del cuerno que alguna vez simbolizó su poder, sostiene una vela encendida.
Un brazo emerge firme, la palma abierta sostiene con equilibrio una pesada bola de cañón.